Cuando escuché al docto astrónomo: cuando tuve ante mí las pruebas y los números dispuestos en columnas; cuando me presentaron los cuadros y diagramas para que los sumara, dividiera y midiera; cuando, desde mi asiento, oí al astrónomo dictar su conferencia y suscitar aplausos en el aula, me harté de pronto, inexplicablemente; y luego de pararme y de salir, me fui a deambular solo, en el húmedo aire místico de la noche; y así, de tanto en tanto, contemplaba en perfecto silencio las estrellas. . Walt Whitman 1865
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POEMA A LOS DEDOS DEL PIE
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Como hizo Carver
yo también quiero escribir un poema
a los dedos de sus pies.
Unos pies largos, torcidos y feos
fuera del renglón
de …