CIRCE. A las tres de la tarde anocheció de golpe. Se le voló la luz, el piso, las agujas del tejido, la lana verde, el cielo. Ves qué fácil, que fácil un golpecito, un hilo que se parte en silencio a las tres de la tarde.
Y después ya no hay más. De nada vale ahogarse en llanto, no entender, tratar de despertarse. Muerte, de pie, la muerte altísima, de pie, sola, parada sobre mayo deshecho. – Circe Maia.