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HÉCTOR VIEL TEMPERLEY .- La casada y la vela.-

La casada y la vela

                                                       

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                                                                           A Enrique  Molina

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Iba como sin rumbo mirando en paz el campo

Tal vez porque ese hombre no le importaba mucho

Siempre iba caminando y llevaba polleras y era joven

Tal vez no iba a caballo

Porque el oficio de ese hombre era domar caballos.

La esperaba en el monte las tardes que él decía

Él la besaba poco y después era rápido

Él sólo le subía esas polleras anchas

Por suerte ella volvía del monte caminando

Sentir todo ese tiempo en la piel ese semen

Saber cómo oliendo lo que había salvado

O tomar una hoja para secarse un poco.

Sólo una noche lo llevó a su casa

Le dio un vaso de vino y lo llevó a una pieza

Después le hizo buscar para ella un vaso de agua

Y él caminó desnudo hacia el rincón hacia la vela

Nunca le habló a su esposo de ese hombre

Que se fue a trabajar para el gobierno en la remonta

El amor puede hablar de otro amor si es preciso

Su voz puede rondar la llama de una vela

Pero el amor no habla del instante en que un falo

Brilla como si fuera el primero en la vida.

(El amor no es un falo que el amor no comparte

No es un hombre cualquiera que se va y no se extraña

El sexo como araña puede salir del horizonte

Y correr por la tierra para esperarme nuevamente

La gaviota del semen puede volar de nuevo sola

En dirección al monte cada vez que recuerdo

Encerrada en el baño mirándome las piernas

Y hay un falo que es mío que es solamente mío:

Pero el amor es más que un falo que jamás se comparte!)

 

 

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                                        HÉCTOR   VIEL  TEMPERLEY

Bs As. 1933-1987