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EDGAR BAILEY.-

LA AMAPOLA

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Al caminar entre la gente

sin apuro

me paro a conversar del sol del aire

y de los siglos venideros

oh los placeres de mi nueva habitación

de la mano amistosa que retiene la mía

conozco el fuego de la pequeña cocina

y otras llamas más sorpresivas

que abaten nuestros sentidos

conozco conozco otros barcos otras piedras

otros reflejos de luz y plata

pero llevo con placer al nuevo albergue

la ristra de cebollas una esquela

y el canto del feriante

los ojos muy pintados de la niña

y la amapola.

LLEGO NADANDO

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cuando alguien me escribe yo le escribo

cuando alguien me piensa yo lo pienso

cuando alguien me olvida yo lo olvido

tengo mi corazón la mano araucaria

alianza y comunión

en mi destino

navego otra vez

este mar me lleva hacia mis bodas

brillo y oscuridad

llego nadando

EDGAR  BAILEY

Junto a Raúl Gustavo Aguirre, Rodolfo Alonso y  Joaquín Giannuzzi, fueron los impulsores de la última y más vigorosa vanguardia poética argentina, POESÍA BUENOS AIRES, de 1950, desarrollaron entre nosotros los postulados del SURREALISMO, especialmente el llamado INVENCIONISMO (discurso de lo onírico en el lenguaje) y a la vez, LO CONCRETO, es decir, la aparición de una poesía minimal, sucia, hiperrealista, y una clara DECONSTRUCCIÓN del lenguaje, la presentación de discursos poéticos balbuceantes, fragmentarios, desarrollados por el ABSURDO.