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Ave María Purísima y El Mismísimo Inmortal
– Ahora- dijo agarrando mi hombro- yo soy tu madr…
Solamente escuché hasta ahí. Me lo dijo el día de …
. Lágrimas amarillas –
Caminaba por la orilla, observando de lado las huellas que el oleaje escondía; mis pies salpicados de sal y caracoles. Era domingo, y la …