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MARÍA BELÉN IRUSTA

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D I A R I O

Miércoles

[Sentarme – Abrirme – Leerme – Escribirme]

Difícil volver a la rutina constructiva y destructiva del raconto emocional y reflexivo.

Hoy me cuestan los silencios de las hojas desnudas y lo que quiero decir con estas frases tachadas como gritos.

Hubo un tiempo en el que veía entrar la luz y disiparse en caminos traslúcidos, brillantes, persiguiendo el fondo donde habitan estrellas y monstruos marinos.

Jueves

El equilibrio da vértigo. Va a llover aunque esté durmiendo y no vea el relámpago.

Salto de idea a idea intentando avanzar sin caer. A veces el error es inevitable y hasta buscado.

Se siente fuerte en la mezquindad. Muestra los dientes, se ríe. Más tarde, el vino llega a ser rico y luego, el champagne. Se repite el brindis y la escena del mozo abasteciendo en silencio.

Antes de dormir me corroe el anhelo de un Marlboro encendido y tu voz llegando por la espalda.

Viernes

Sensibilidades envasadas al vacío.

Dónde se guardaban las debilidades y otras características demodé?

Tuve un sueño loco y mi analista se decreta enfermo.

Me soñé en los cueros de un hombre por primera vez.

Y no cualquier hombre.

Besaba a una mujer,

Y no a cualquier mujer.

No arriesgo resultados de búsqueda.

Un beso inesperado, ridículo y simbólico siempre entorpece cualquier intento serio de análisis.

Sábado

–         Descubrir si estoy rota o descosida.

–         Encontrar el hilo indicado.

–         Esterilizar la zona afectada.

–         Soplar piadosamente.

–         Enhebrar aguja.

–         Llorar lo que haga falta.

–         Respirar profundo.

–         Puntadas prolijas.

–         Necesidad de mimos en el pelo.