© 2011 admin. All rights reserved.

ZELARAYÁN

 .

CUCHARA 

Cosa de no salir 

Y andar de rincón en rincón. 

No hay huellas en la oscuridad. 

Andar con el lomo curvo, 

Cuchara al revés, 

Cuchara seca, 

Hace años, 

Saltando como langosta. 

Arden, arden todas las migajas 

Mientras el pájaro carpintero 

Dale y dale con la pata de la silla. 

Saltar de rama en rama 

Y de rincón en rincón. 

La escalera mandibularia 

Al fin partida en dos. 

Ladrillos de agua y aire 

Cercan el último rincón. 

Crac, crac, 

Tapia que salta. 

Suprema dentadura. 

Adiós al sapo, 

A la vieja viuda 

A todas las ventanas arrinconadas 

Por el vacío, 

El gran rincón amable. 

Los huesos se buscan a la disparada 

Antes que se armen 

De vuelta los opacos ladrillos, 

Las paredes salgan a cazar ventanas 

Y vuelvan los rincones 

A guardar la distancia convenida… 

MULETA COMO NO HAY DOS 

No hay que esperar que la ropa se seque 

O que el humo se vaya. 

El silencio se aparece 

Enorme 

Como tigre mojado por la lluvia. 

Es el gran gesto. 

Después del incendio, 

Mandíbula para cada cual 

Y otra vez silencio. 

La muleta que perdió el tren 

Se apoya como escoba en la pared, 

La oreja muda 

Se aguanta como debe ser. 

Al silencio lo pasaron por encima 

Y ya perdió el mismo tren que la muleta. 

Al humo no lo espanta nadie, 

Y se queda fijo 

Como ojo de vidrio. 

Tac, tac, 

Madera sin tocar, 

La pared se manda mudar. 

Queda el agua sin cortar, 

Amablemente. 

MANCHA 

La mancha se descuelga, 

Entera, 

Y una oreja sube suelta y fresca 

Busca donde posarse. 

La mancha sigue de largo, 

Voladora, 

Hasta que se topa con las voces muertas 

Que se lleva el viento. 

Cuando las manchas se juntan 

Dicen que es la vida, 

Aleteando…. 

La tumba se arma de paciencia 

Hasta hacerse transparente.  

– 

– 

                                                         RICARDO ZELARAYÁN , Entre Ríos, 1926-2010