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ARTURO CARRERA

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(Un Mapa… 13 de marzo ’85)

Más mapas

sólo para atenuar

la precisión de una

pulsión incierta,

parecida al morir

Y sólo para fingir

saber dónde se juega

y baila y enferma y

muere.

Pequeño saber y amor

que ellos advirtieron

pero que no experimentaron

como masa: la ojiva de

los niños

Rincón que se maquilla

para disimular

una convexidad

que nos ahuyenta

y mata.

O simplemente, insistir,

como al perfumar furiosamente

los yelmos antes del combate:

para impedir el hedor que despedirían

sus cadáveres…

O escribir como perfumar

el yelmo. Bajo el terco sentido

de una extensión

infinita.

Tregua del Gran Vidrio del campo.

Y después, sólo el vidrio

común,

la muerte como espera fragante,

sosegada.

(Los recuerdos con nudos, 18 de abril ’85)

¿Te acordás?

No tengo memoria sino

De súbitos desentierros,

De hundir la mano en la arena

Y hallar una bombilla de oro,

Y al instante,

Extraviar  el deformado anillo

Mordido por los gatos.

No tengo más memoria sino

Por súbitos atisbos de sentido

Lacunares en la sórdida tensión

De un momento en que se escucha

(o en que todos escuchan y advierten

La voz de un ausente en el hollín

De lo que digo…)

¿Te acordás?

Un tiempo que se desmultiplica

Desmultiplicándome

A mí,

Como padre y como hijo,

Como desenterrador y desenterrado

De un lugar, un juguete pasional,

De un delicioso momento

En la memoria imantado.

¿Te acordás?

Y ahí todo lo que se retuerce

En el te acordás repetido

Como un beso en su sello cotidiano

Pero ignoto; acústico pero muy mudo,

Apasionado: ¿te acordás?

La impostura

La impronta:

El delicioso momento de

Atisbar lo entintado

Y lo que caligráficamente apunta

A desnaturalizar lo escrito,

Dormido en lo calcado.

*fragmento de EL VESPERTILLO DE LAS PARCAS, Ed Tusquets

Carrera nació en Cnel Pringles, (B.A.), ARG, en 1948