Con un trozo de carbón
con mi gris roto y mi lápiz rojo
dibujar tu nombre
el nombre de tu boca
el signo de tus piernas
en la pared de nadie
En la puerta prohibida
grabar el nombre de tu cuerpo
hasta que la hoja de mi navaja
sangre
y la piedra grite
y el muro respire como un pecho.
A punto de reconocernos, fuera de alcance de ese lugar de nombres, intensidad que poco a poco se vacía.
Espejo por donde el ahogado regresa. Encuentras …