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Vacío y libre
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Conté nuevamente y me dio 13 la puta que los parió, no es que yo sea un pelotudo supersticioso, pero en realidad, me tranquilicé cuando llegó el líder aparentemente descansado y con su camisa a cuadritos, que parece siempre la misma te tranquiliza no es que yo tenga miedo, pero me levanté a las cinco y hace poco que salí de la obra y me vine aquí sin poderme bañar, con el calor que hace, creo que 42 grados a la sombra y la sala en la que estamos todos amontonados no es el lugar ideal para un día como hoy el doctor es el nombre que le dicen habla sobre el Operativo qué mierda quiere decir operativo? yo estoy contento porque esta vez me van a dar un arma y voy a poder ajustar cuentas y ahora, además del calor, siento la pierna de la Mercedes, esa que es hija de un juez, creo y que el otro día después de hablar y hablar, Negro, me decía, esto y aquello y después, cuando todos se fueron, me dijo me querés coger? y ahí nomás se desvistió y le dimos fuerte qué puta la mina! ni las de la villa le hacen sombra. Y ahora, dale, me refriega la pierna y me mira y yo sé lo que está pensando, porque pienso lo mismo, pero me importa más el arma, esa que me van a dar hoy y ya me parece ver la cara del milico de mierda ese que le pegó el tiro al curita que venía a la villa todos los días y lo ayudó al Miguel cuando le pasó aquello con el pegamento, y que el día que el viejo le pegó una patada en la panza a la vieja borracho como siempre y la vieja que estaba preñada empezó a sangrar y sangrar y parecía que nunca paraba y el curita vino con el doctorcito ese y la levantaron y la llevaron con la carrindanga que tiene y que parece que se le va a deshacer en cualquier momento y la llevaron al hospital y después, mucho después, cuando la pude ver, a la vieja se le empezaron a caer unos lagrimones grandes y estaban calientes y yo creí que era por el pendejo que se le había muerto, y le dije, mama, somos muchos y ella me dijo, no, Negro, me vaciaron toda y lloro porque soy libre, por fin, libre, y me dí cuenta de lo que decía porque el viejo, que había venido un ratito, ya sabía y decía que ya no tenía mujer, que ahora se iba a tener que ir a buscar a la puta de enfrente porque la vieja era machorra. Y en la sala, el calor era cada vez más fuerte y yo oía revolución, justicia social y otras cosas que nunca entiendo para que las dicen los pelotudos esos, compañeros de la Mercedes, que vienen de la Facu y que hablan y hablan y yo me duermo con el calor que hace, pero casi siento las lágrimas de la vieja y cuando me despierto con el ruido y los gritos y veo de refilón una bota y un Fal, , siento que me corre por la cara algo caliente y lo saboreo y tiene un gusto casi salado, como las lágrimas de la vieja y me siento flotar, como ella, vacío y libre.