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PILAR ALMAGRO PAZ

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Perfume  limón

 

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él había recortado la maleza de los bordes

desde la calle se escuchaba el galope de sus manos con la tijera

el cielo de la ciudad se veía quieto

en la ventana del sheraton tokio

todos los días el camión se abría a las seis

con puntualidad oriental

y en su interior ramos de flores frescas

el humo del frio y del tiempo

nardos, lotos, varas de sauce

en paquetes cerrados con tules y seda

las espinas se las dejan a los hombres

en la cocina trillas vuelta y vuelta.

ella recogía los restos de tierra y desde el mar hasta el morro

cabían casas prefabricadas que asomaban desde arriba

platos ovales que se cuelgan de la tierra y de ahí plantas

verdes y limas, un glaciar vegetal se desborda

lengüeteando entre dos montañas el mundo

avanza sobre el agua

el agua sobre mi

y pensar que un día dejarán de existir los barcos

dice él, es así, le digo, cada vez menos agua

menos hielo para las próximas caipirinhas.

él está sumergido en una bañera de venecitas

habla por teléfono desde allí

rompiendo toda posibilidad de descanso

y el agua es eso

un sonido interior cuando la cabeza se hunde

piensa: cómo será el ruido del mundo cuando ya no esté.

ella canta sola frente a un karaoke

que repite la música de yellow submarine

sus dedos dentro del whisky arreando los hielos

para su pago, con desconfianza

de lo que puede perder en el camino

la bombacha es tan grande y fea

que su cuerpo pidió permiso para salir.

nosotros cortamos las hojas de la planta que se estira hacia la fuente

se desprende un perfume limón

la punta de esas hojas busca el agua fría y las abejas

revolotean cerca de la cocina

y hervimos agua para el chá preto

y por la madera de las paredes caminan lagartijas

casi transparentes: se alimentan

de la misma fuente que las abejas

pienso.

él, cortó el pasto

sube los escalones de dos

en dos, tiene 77 años

y me dice: minina.

ella vuelve del mercado con un manojo de apio

y sube detrás de sus perros caniche

se escuchan pezuñas y ladridos

respiración agitada y un canto

yo estuve toda la tarde flotando en el mar

sumergida en mi baño de inmersión gigante.