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MARIO JRAPKO – Aguafuerte

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Horroró mi niño

 

La madre lo levanta suavemente. Apoya su cabeza en el amoroso triángulo formado por la conjunción del antebrazo y el bíceps y, como quien abre la tapa de un cofre, deposita su hijo tras los barrotes de madera blanca, lustrosa, para zambullirlo en un mar de sábanas de algodón. Eso es todo.  -Buenas noches, mi bebé. ¡Clik! Lámpara de ositos y luz de noche. Lindo.

Supongamos otra historia: Juan llega a casa de madrugada, entra pateando la puerta, el perro, prende la luz,  se apoya en la punta de la mesa que, como está suelta, se levanta con plato, vaso, cubiertos. Todo. Juan cae trastabillando dos segundos antes de que todo caiga como desde una catapulta y se arme tremendo lio. -¡Quién dejó esta mierda! ¡Donde estás pelotuda! Susana aparece desde el interior de la pieza, pelo revuelto, el sueño en los párpados, el frío en las piernas. -¡Shiii!, ¡Que se va a despertar el Emi! ¡No anduvo bien de la tos! Y el Emi se despierta. Al principio es un quejido mudo, un suspirito, después aumenta, sube, más, enorme ahora.

– ¡Que se calle, dame la guita turra!

– ¿Adónde vas de vuelta?

-¡Dame la guita, la guita!

-¿Qué guita infeliz?, ¡no te vas a ningún lado vos, me hiciste despertar al nene!

Y llora. Ahora el Emi llora. Fuerte. Mucho.

¡Plaf! suena la cara de Susana, se derrumba al piso, cerca de los cubiertos, la cuchara, el tenedor, el cuchillo…     -¡Vení te mato hijo de puta!

-¡Matame, matame dale!

Y llora más fuerte. Como una sirena de ambulancia. Como un corderito.

-¡Hacelo callar!

Susana se levanta, cansada de levantarse tantas veces, con bronca, con sueño, con ganas de desaparecer, con el filo en la mano.

-¡Me cortaste la cara, la cara!

Juan entra en la pieza donde está el Emi, busca en el bañito un espejo y ve la herida, debajo del pómulo, se lava con agua fría, siente el ardor, y el Emi que llora, que no para.

-¡La puta que te parió!- dice, y le agarra un bracito, y vuela, cae como desde una catapulta, y en el piso están el vaso, los cubiertos, el Emi. No llora el Emi. Entonces se miran y él se asusta, en los ojos se le ve el susto, ella desde el piso grita y él se queda parado, inmóvil, los ojos fijos en ella y en el Emi. Salen corriendo, suben a la moto, hacia el Garrahan.

La mañana siguiente es lunes 20 de febrero de 2012, la madre se asoma a la cuna de su bebé, sonríe viéndolo dormir plácidamente, enciende el babycall, se dirige a la cocina y lee las noticias en el diario La Capital:

Beba de 5 meses grave tras ser golpeada cuando sus padres peleaban

Sucedió ayer por la tarde en Empalme Graneros, en el noroeste rosarino, cuando el padre de la pequeña, de 20 años, golpeó tras una dura disputa a la madre, de la misma edad, y la nena cayó al suelo y sufrió severas lesiones. El hombre quedó detenido.

Fuentes policiales confirmaron que la beba sufrió las graves lesiones en la casilla donde vive junto a sus padres, Víctor G. y María de los Angeles G., ambos de 20 años, en Cabal 1309. Según los investigadores el hombre discutía acaloradamente con su pareja y tras agredirla tiró al suelo a la criatura, a quien tras ser examinada se le diagnosticó fractura en parietal derecho con hematoma.

Personal de la comisaría 20ª detuvo al hombre y continúa investigando el hecho mientras la niña continuaba internada en el Hospital de Niños Víctor Vilela.

 

La madre piensa: ”traer hijos al mundo,los trae cualquiera”, se sirve un poco mas de café y sigue leyendo el diario. Es ese momento, en que el babycall transmite un llanto agudo, cuando Juan y Susana lloran abrazados en los pasillos del Garrahan.

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JRAPKO