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PATRICIO MAGNANO: Historias Caminadas

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Licuadora


Cierto desamor. Las aspas de metal destruyen alimentos, doblegando la coraza de las frutas. El líquido aturde y no se sabe si lo que mata es la velocidad o el grito de su angustia.

Su boca mecánica y robótica no sabe besar.

Jarrón de azúcar

Azúcar sobre paladares. Un rato antes de desgranarse y de dejar su rastro de cristal de agua, se manifiesta en la boca que sabe amarga. Esa salida abrupta de los jarrones le costará más de un disgusto o alegría, porque las cosas no tienen sabor mientras alguien no venga a recordarlo.

La cuchara

Sostenida sobre su lomo metálico. Peleando la gravedad en el borde de la mesa, imita el vaivén de una hamaca. De a poco busca en el quejido ser parte de un contorno congelado. De a poco, se va entregando al esfuerzo del equilibrista. De los metros que separa los miedos del piso, se aquieta lentamente, neutraliza los excedentes más allá de sí. Después, invade la quietud deseada.

La regadera

Guardaba agua de lluvia. Dentro de ella, un grillo se sostenía con la levedad de su peso. Permanecía inmóvil para no cansarse. La regadera y el grillo. Sin hacer esfuerzos. Podía esperarse que el sol se lleve el agua de a poco o podía pasar que una mano quisiera salvar el insecto. El grillo, aferrado a las napas del agua y a todo lo que para él era conocido.

La hora de la balanza

Distintas formas de regresar. Hora pico. En la ciudad de las sombras, un auto aerodinámico no puede competir con los de a pie. Inventamos el caos y el tránsito sólo para hacer justicia.

Mundial

Cada cuatro años, un nuevo impulso asocia transformaciones, intenta destreza y desea la suerte. El juego es la transustancia de la quietud, que domina voluntades y crea. Cada cuatro años se contagia como virus la pasión, pretendiendo alcanzar a los inmunes. La esfera que a la distancia es luz catódica exime de urgencias y se come los ojos. Cada cuatro años un grito nace, y al unísono, palmea las hojas de los árboles de todas las cuadras. Un abrazo de gol, es la brisa contagiosa que pretenden las navidades.

En las esquinas, las banderas intentan serenarse esperando el resultado. Conocen lo que significa morir en un bolso y esperar cuatro años más.

Cosas de mar

El mar devuelve objetos envueltos en caracoles, ostras y algas. Es un medido abrazo a las cosas. Las cosas que no usamos o perdimos, y que al mar poco le interesa.

Pájaros

Sobre las rocas tres pájaros negros. Las olas golpean con fuerza la superficie, la llegada de un bañista los inquieta. Abren sus alas, salen de a uno. El último, confía el mayor tiempo posible.

Cartel

Se vende éste lote decía el cartel. Un alambre sostenía un perímetro imposible, más de cien pinos, una loma y una laguna. El alambre seguía a lo lejos y no se entendía qué era horizonte y qué alambre.

CARTU