
En la oscuridad
adivino las formas,
como poemas
en el silencio.
Si nuestra distancia
es de representaciones,
¿quién de todos
vengo a ser yo?
Vidrio molido
entre los labios,
lenguas gastadas
de inventar
con versos, la noche.
El viento
y la desorientación
nos unen.
Desnudos
nos reconocemos,
más por piedad
que por excitación.
Y en ademanes furiosos
decimos que no,
con gusto a sangre
en la boca.