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HÉLENE CIXOUS

Magritte

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«Adoré el Rostro. La sonrisa. La cara que hace mi día y mi noche. La sonrisa me tenía a raya, en éxtasis. En terror. El mundo edificado, iluminado, aniquilado por un estremecerse de esa cara. Ese rostro no es una metáfora. Cara, espacio, estructura. Lugar de todos los rostros que me dan nacimientos, que detentan mis vidas. Lo vi, lo leí, lo contemplé, hasta perderme en él. ¿Cuántas caras para el rostro? Más de una. Tres, cuatro, pero siempre la única, y la única siempre más de una»,

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HÉLENE CIXOUS, La llegada a la escritura, p. 10, Ed. Amorrortu.-