.con el talentoso cineasta rosarino MARIO PIAZZA («La escuela de la Señorita Olga»; «Cachilo, el poeta de los muros»; «Madres con Ruedas»
…), somos los típicos amigos que no se ven dos años, y retomamos el hilo a lo Ortega y Gasset: «…como decíamos ayer». Hemos compartido tantas cosas bellísimas y profundas, la amistad de Norberto Campos, mi modesta colaboración en MADRES CON RUEDAS, la amistad con Mónica Chirife, la militancia artística siempre con resonancia social… y algo más profundo, que a mucha gente le pasa con Mario (no fue casual que durante la charla él trajera el nombre de CIORÁN), y es, compartir el silencio con Mario… los que lo conocen saben que él tiene una profundidad silenciosa que a otros despistaría o incluso, asustaría… detrás de ese silencio hay una enorme lucidez o detección del más mínimo gesto que lleva a otra cosa, y más allá, siempre aparece ese humor terrible que tiene, negro, sarcástico pero a la vez indulgente…