OJALÁ
Ojalá fuera tan fácil enmarcar el tiempo
y definir que estás muerto porque hace dos años que no te veo.
Y creíamos en eso, pero nos cagó Joyce con el Ulises,
la física cuántica y el psicoanálisis. Y el existencialismo.
El tiempo es un instante, el tiempo son fragmentos
cuerdas, ondas, que van y vienen desde el big bang
del 28 de septiembre de 2012.
Ojalá que alguna de esas ondas de tiempo te lleve esto.
Ojala puedas leerlo.
Ojalá exista un modo de verte: sueño reencarnación, vida eterna, Aleph…
“El Lido”, Mauricia, “La Santa María”.
Ojalá te acuerdes de mí la mitad de lo que yo te recuerdo.
Ojalá no llueva donde estás,
porque la lluvia sostiene esa fantasía tuya
de darle el lado de la pared a todos,
mojado y desnudo al aguacero.
Ojalá sigas siendo de Central.
Ojalá hayas conseguido “El Hincha”, de Discépolo, en Blue Ray Sky.
Ojalá hayas terminado de leer “El Portador”,
aunque igual podés seguir dándote dique
con que tu hijo escribió “El Camino del otoño”.
Ojalá yo sea el Dios que me dijiste,
aunque más no sea un demiurgo,
la mitad de bueno que vos.
Vos y cien más como vos
y el mundo hubiera sido otra cosa.
Ojalá hayas llegado de Mauricia
y hayas conseguido pieza para los dos
y mamá no te haga recorrer tantas tiendas,
zapaterías y farmacias.
Ojala veas qué hermosa está Martina,
Matías y Estefi
viviendo en tu departamento del Parque Urquiza.
Ojalá ahora tengas mejor perspectiva
para gozar del pudor de la inteligencia de Lisandro
y lo hermoso que nos llevamos con Oscar, María Luisa y con todo.
O casi todo.
Ojalá vivas en el reino de esos adverbios que tanto le censuro a mis alumnos:
siempre, muy, tan, casi.
Y ojalá que vuelva a verte,
pero que no sea pronto.
MARCELO
25-27 SET 2014
