es un adjetivo que proviene
de un verbo, desleír,
que significa
«disolver y desunir las partes de un cuerpo
por medio de un líquido»,
y también: «atenuar notablemente
la expresión de pensamientos,
ideas, conceptos…»
Desleído puede entenderse
así no sólo como lo disuelto
o atenuado,
sino incluso como lo desdibujado,
como aquello que se ha difuminado
después que fue inscripto
sobre la superficie áspera
del mundo.
Desleír entonces
podría ser la acción de borrar,
de negar lo escrito,
como si esa negación
fuese
la condición misma
de todo recuerdo
o toda lectura.
Alguien dijo alguna vez
que se olvida para poder recordar.
Sin embargo, los juegos
verbales
suelen chocar con los límites
de la lengua:
no existe el participio «desleyendo»
sino tan sólo «desliendo»,
una manera oblicua
y metafórica de negar
la vastedad
de lo que todos leímos.
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Roberto Retamoso es poeta, ensayista y Profesor de Letras en la Universidad Nac. de Rosario en las carreras de Letras y Comunicación Social.- Todos los años coordina algunas clases de Nuestrotaller, sobre sus autores favoritos, Girondo, Arlt op Juanele, de los que está considerado, a nivel nacional, un especialista.
