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TRANSPARENCIAS
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——————————-a Griselda
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Es la segunda audiencia del divorcio.
Una formalidad, una firma
un acta, un sellado
la sentencia.
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Él no dirá que lloró en el viaje en taxi.
Ella aún le reprocha que no esté
anotada la muerte de la niña
en la libreta de matrimonio.
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En un pasillo lleno de gente vencida,
en su mayoría, pobres,
están esperando, como Kafka
entrar al despacho de la jueza.
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Como él es abogado
le explica que ahora
la mayoría de los casos que litigan
no son jurídicos, son sociales.
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Los llaman adentro. Caramba:
la jueza es impresentable.
Él siente vergüenza de que su
(ahora) ex – mujer, siempre tan fina
elegante, discreta, tenga que soportar
el interrogatorio de una mujer semidesnuda
con unas tetas horribles de juguete
taza n° 5, dice mi amigo,
cirujano plástico
casi todas eligen el número más grande
porque cuestan lo mismo.
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Su (ex) mujer murmura una queja
¿“Transparencias” en un despacho público,
a las diez de la mañana…?
¿Es real lo que ves en un lugar
donde nada es transparente?
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Pero lo peor
siempre está por venir.
La jueza pregunta si no quieren reconciliarse
pese a los diez años de separación.
Los dos dicen NO, con pena.
Con una honda pena
por el sistema de justicia.
La jueza se entera de que los dos son artistas,
entonces les comienza a contar
que ella estudia teatro, escribe,
es amiga del Nene Molina.
Entonces él se asusta, de veras
imagina que ahora la jueza sacará un cuaderno
de al lado del protocolo de sentencias
con sus sonetos de rimas, tropos y elipsis.
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Por las dudas, se pone de pie, rápido
se previene, agradece,
con falsedad evidente
y su mujer (ex) acompaña el gesto.
Él sabe que en ciertos temas
serán pareja eternamente.
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Y ya están afuera,
de nuevo, como Kafka.
En una semana tendrán un documento
que dice que no son nada uno del otro.
La ficción de la ley es tan buena
como la de una novela de Onetti.
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A punto de despedirse
de golpe, ella le ajusta
el nudo de la corbata
porque él debe seguir en el palacio.
Le da dos golpecitos en la cara
y un levísimo beso en la mejilla
que sería la envidia del cielo
si existiera.
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M a r c e
