. . Se quemó la lamparita del baño en penumbra, la segunda biblioteca de la casa.
Me urge usar el váter
.
leer temprano un poema de Paco
saber de entrada donde estamos.
Busco la linterna grande
y abro el libro en “Carta abierta”.
.
Leo dos veces, subrayo
mentalmente algunos versos
sobre el campo de batalla
del amor y la injusticia:
“como si en la esquina
dobláramos hacia atrás
para no descuidar a nuestro
incansable perseguidor”.
.
Ya sé que no es mucho
ni bastante solidaridad con Paco
escribir a oscuras,
jugar al militante en días feriados
pero leerlo siempre alienta
a ser fiel consigo mismo:
por Malvinas, por Pascua
por el tren resucitado.
.
Aunque todavía marche despacio
o mejor dicho, aunque el tren y yo
marchemos despacio
será mejor que el otro,
el de la vía muerta,
que no llegaría nunca.
Cierro el libro, tiro la cadena
paso al bidet.
.
No voy a cambiar la lamparita.
No ahora, ¿será posible
que la linterna mejore la vigilia?
Quizá más tarde busque la escalera
y suba hasta ese candil altísimo.
¿Qué luz seguirá a este día?
La canción de Leonard Cohen:
“nadie sabe dónde irá la noche”.
.
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—-Marce
02-04-2015
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PUEBLO ESTHER -5-
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Un deja vú de la infancia
mariposas ámbar en las hojas amarillas
la red de la bolsa de papas
atada al mástil del álamo
los nudos de …