. Vuelvo a tomar mate sin ardor ni acidez sin prisa, el rito del agua justa
escanciando el polvo
en el cacharro, hacer
el hueco donde irá el alma
a sorber el verdín líquido
como el limo del río
que deriva entre los palos
de los versos.
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Vuelvo a entender la nobleza
del mate, la sabiduría de esperar
y construir con agua y polvo
un ejercicio de paciencia.
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Volví. Pienso
que debe ser el campo
el relente del aire puro
las horas largas del sol
entre las hojas, escuchar
el burbujeo que sube de la bombilla
a los labios, la tráquea y baja
retorciendo ideas en la panza.
El perfume de la yerba orgánica
sin químicos, transparente
las frases, la mañana no tiene artificio
y justo en el instante en que iba a tronchar
el verso y terminarlo
se oye el trino de un biguá
y queda así, abierto, mirando
¿Adónde… adónde?
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———-Marce—
5-5-2015
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ELOGIO DE BERNARDO (diario La Capital, 3-5-15)
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El lechero se llamaba Bernardo. A todos los pibes que crecimos en Tablada (república ubicada entre bulevar Seguí, …
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SIESTA
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No son mas de 5 minutos
no alcanzo a dormirme
todo es bastante tibio:
la resolana por las cortinas
el regreso de la frazada de paño
las medias …