. Escribir es nuestra forma de utopía íntima, personal, secreta, solitaria. No contradice a la otra (no debería), colectiva o pública, a menudo más urgente, útil, ruidosa. Más bien deben alentarse mutuamente, aunque la primera es la que más sabe, como la esencia que conduce lo empírico. La escritura del cuaderno de tapas de hule vela a la distancia por la cursiva juvenil de las barricadas, y desea embellecerla, soñarla, amarla, aceptando cambiar tinta azul lavable por rojo de sangre. . El pudor y la ternura van siempre antes que el abrazo. . Y como la obsesión de Macedonio con la Ella, la de sus hijos (los escritores Nosotros), es abandonar el texto para luego vagar todo el tiempo por encontrarlo. Pero no se entienda que es desdén o arrogancia, al contrario, suele ser impotencia. A menudo es imposible escribir. Todo un día para encontrar un adjetivo que coincida con el color de unos ojos marrones, verdosos, grises, según la hora, el sol o el punto cardinal que se mire. . Nadie podría decirlo mejor que Alejandra, la gran Ella sin Sombra argentina: “escribir con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”. . Escribir es la utopía sin sombra. . . 3-9-2015…………….MARCE.
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MARCE NOMALUMBRÉ
(mi casa de papel)
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¿Cómo haré
para llevarme
donde vaya
el taller literario?
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¿Cómo viajarán
en qué baúl o mochila
sus toneladas de cuentos
poesía, pasiones, tristezas?
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Ya no puedo separar
mi …