. Por si quedase algún rumor de radio o cortadora de césped a las dos de la tarde se corta la luz en el campo y no queda nada que ensucie el silencio de las chicharras el grito del arenero en la barranca cada vez que vuelca la tolva. . Como pausa de lectura y alivio del bochorno dejo correr el agua por los escalones de lapiscina. El barboteo del chorro hace una cascada que me lleva por un tubo a los primeros días de diciembre de 1974. . Si hubiera un paraíso donde tomaran examen acerca de cómo lo concebimos yo diría: aquellos días que conocí a Hermann Hesse. Acababan de terminar las clases, de morir Gustavo y nacido ella: horas largas de siestas umbrosas, pelopincho, Toddy, Demian. . Mi segunda infancia terminó esos días cuando aprendí a leer los libros de mi hermano. Tan feliz y alegórico “Bajo la rueda”: Hans Giebenrath decide matarse para no sucumbir a los curas de Hitler. Cuarenta años después pienso lo mismo, en el comienzo de diciembre está el mapa anual de la dicha. . El bochorno de los 35 grados Celsius colma el campo de alguaciles: planean sobre la pileta por agua y liquen. La imagen de la sed remite a Fabricio: todos los alguaciles se han quedado en su poema “donde no piden nada, salvo el cielo”. El verso es de él: qué modos tan lindos tiene diciembre de hablarnos del infinito. . . 10-dic-2015………………Marce. Pueblo Esther.
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VENIRSE A MENOS
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Para saber
hay que venirse a menos.
Para entender
hay que venirse a menos.
Para escribir
hay que venirse a menos.
Para llorar
hay que venirse a menos.
Para querer
hay …