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Estaba feliz cuando gané el concurso para entrar a trabajar en la colonia, la segunda vez, porque la primera perdí. Siempre pierdo la primera vez. A veces pierdo más veces. Yo feliz, pero mi familia estaba tan preocupada, tenían miedo por mi salud. No sabían que la psicosis no se contagia.
Ahora sí lo saben. Me había olvidado de eso y lo recordé ahora que habiendo renunciado veo a Enzo por todas partes. Ayer fue la última vez, caminando por calle Oroño bajo la llovizna, con un buzo rojo de polar, con ese andar sereno, pintando los murales libres de la ciudad. Tirando besitos a las mujeres, tomando cervecitas con Don Mario Hugo que le sonríe con todo el mar de sus ojos.
Otra vez fue un sábado a la noche, llevando al cine del hombro a la mamá de Raquel.
Yo también iba por la calle Oroño ayer mojándome bajo la lluvia cuando vi a Enzo y me reí sola pensando qué diría mi familia si supieran que ahora que estoy afuera veo a Enzo por todas partes…
