. A sus pasos que siempre la traen desde el río. A su antorcha en la cabeza
y el sello pudoroso de labios
del primer saludo.
A su piel blanquísima
donde las pecas resplandecen
la mirada profunda
y la sonrisa de rabillo.
.
A su hablar exacto, firme
sus pausas,
la convicción de búsqueda
sin el aire suficiente.
Y él que debe alzarse
para el beso, más o menos
según el calzado que ella
se haya puesto ese día.
.
A todo lo que ya saben
y aún no ha sido dicho.
A que siempre llegue por detrás
desde el río
y lo abrace mientras lee
presintiendo en el vigor del jabón
la hora de su baño
y la espuma.
.
Uno se acostumbra a ser feliz.
Es algo simple, una rutina
esa caminata, por ejemplo
punta a punta del Parque España
son dieciséis minutos
y él podría ponerla en la alarma del celular
todos los días
aún de frío y lluvia
como ese sábado
a las tres de la tarde.
.
.
…………..Marce
.
LEJOS…… (a Martina)
.
.
¿Qué es lejos…?
Ella aún no lo sabía.
Cumplía 4 años aquel enero.
Su pequeña conmoción de júbilo al verme
de sorpresa
en la plaza de Capilla del …