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¡Cómo puede el sur de Rosario soñar con Alaska! Puede. El sueño manda, se impone como ese tramo rápido del río, el surgente. Lecturas de Jack London, pensé, de El Pozo, de Onetti, un film donde nunca llega la noche y Al Pacino enloquece del insomnio, el relato de un escribano amigo que estuvo y tuvo un accidente aéreo, algunos cielos fugitivos de las noches del campo, recuerdos de vidas anteriores, cuando fui pez o pájaro y en los veranos subíamos las corrientes al norte buscando el alivio del frío donde otros buscaban el oro.
Hoy jueves, me desperté pensando en Alaska y con ganas de escribir cartas, dos cosas que se parecen, unir distancia y sentido con lo ajeno, lo lejano y la pérdida.
Alaska es como añorar el paraíso. Casi lo mismo que escribir una carta.
No sé cómo ni para qué ir a Alaska ni tampoco tengo hoy a quién escribir la carta, sin embargo, desperté con el propósito y las ganas, como un imperativo. Como iniciar el viaje. Última llamada de la selva o de lo salvaje.
Si.alguien necesita escribir una carta puedo hacerlo, a pedido, incluiré sin cargo, algunas misceláneas de mis desventuras en Alaska, aquellas noches de los trineos en el Lago Edén o en Seattle, camino a Yukón, y hace poco, nuestro viaje con Wendy y Lucy a Newport, buscando trabajo.
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Desde estos hermosos lugares, en Tablada, hoy ya saturada de Gendarmes ante la mirada incrédula del chino, te saludamos, Fang, Wu, Xia, yo y Colmillo blanco.
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Anchorage, Alaska, 14 de junio de 1906.
……………Tuyo. JACK.
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CARTA NATAL
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Nadie sabe realmente su origen ni cómo llegó a la tierra. La mayoría de nosotros cree en unos documentos que pueden ser ficciones, formas …