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Flash

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Tarde en la noche la luz seguía encendida. Éramos vecinos. Sin saberlo éramos el hombre o la mujer de la pŕoxima puerta, de Truffaut. «Llegué, llegué… y estoy pensando lo mismo». Por ejemplo, antes de dormir sé que entraré en el sueño y pienso en vos. Mi única preparación, además de algún mantra infantil, es pensar en vos. Un modo de llevarte conmigo, incluso a la eternidad o acaso ¿qué otra cosa es un sueño?

Más tarde no sabré si lo soñé o pasó, de cualquier manera estoy con vos. De día y de noche, sueño y vigilia. Si leo, pienso qué dirás del libro. Te gusta saber qué me parecen tus cuentos que siempre me gustan objetivamente. La objetividad no existe. En nada.

Te sorprende que ya no mire la tele y sin embargo, que yo mismo viva casi todo el día adentro de esta pantalla. La web. Los barcos apestados o enamorados (lo mismo), no dormimos, derivamos, adentro de un libro o de un sueño o del mar o de esa calle inclinada con la luz encendida donde no existe la muerte, apenas el sueño.

Miro tu ventana, está esa luz ambarina del insomnio y entonces practico el morse de los amantes vecinos:

tres flashes son sí

dos flashes son mañana

y toda la noche encendida es para siempre.

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. Marcelo Scalona.

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