Cuando hace un año salió el primer libro de ANA DOBSON, «Las Secuencias», yo reseñé que se trataba de una literatura fantástica muy elaborada tanto desde el lenguaje como del sentido, y que eso, curiosamente, era un refresco saludable en un momento de tantas repeticiones y de ediciones de cosas muy parecidas («la gran historia de mi vida»).
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En este segundo libro, EL INVIERNO QUE TARDA EN LLEGAR (bellísimo título), la autora se luce con otros desafíos formales y semánticos: textos más extensos, con otros recursos [mucho diálogo], un desarrollo subjetivo más complejo y profundo, y una mirada más existencialista. La literatura de Rosario goza de buena salud.