ESTE AÑO en la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez tuvimos el honor de recibir la donación de la biblioteca personal y completa de RAFAEL BIELSA, 9.500 libros (nueve mil quinientos libros) que ya están siendo catalogados y referenciados por personal bibliotecario ad-hoc, nuestro jefe de Procesos Técnicos, Alejandro Carlos Cottini y los bibliotecarios José Cilfone, Gato Saloj y Nerina Rendón. Una gran biblioteca, exquisita, compuesta de ensayos de literatura, filosofía, historia, política, derecho, así como colecciones de narrativa y poesía, en muchos casos, primeras ediciones.
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Debajo está la carta personal queRAFAEL BIELSA me envió como responsable del área de Bibliotecas y Ediciones de la ciudad.
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«Creo que no existe en toda mi vida momento de dicha o de congoja que no esté asociado a una lectura. O porque estaba leyendo antes de que sucedieran, o porque lo hice después; incluso, durante. Casi en cada caso estoy hablando de literatura. Aunque las colecciones de libros excedieron la literatura.
También fueron invasoras de junglas en donde se posaron el amor y la convivencia.
Hubo algunas victorias y numerosas derrotas; no siempre el
humor del cruzado fue el mismo. Por lo tanto, hubo salidas con pertrechos y otras en las que lo dejé todo. Recuerdo al menos cuatro de las últimas.
Conforme pasan los años, cambian algunas cosas. Antes me parecían fenomenales las que fueron pocas, y ahora monumentales las que son copiosas. Entre todas -y sin haber desaparecido la dicha y la congoja- el abandono de la lectura de los libros impresos.
Quise donar mi biblioteca (cuando comprendí que en una sola casa
éramos o ella o yo) en primer lugar a mi hijo mayor, el que precede la lista de cuatro (que parece ser una cifra en mi vida, ahora lo advierto). La rechazó sin haber hecho el mínimo esfuerzo en que yo sintiera que estaba cometiendo un sacrilegio. Para él, había una indulgencia que lo precedía. Así fue con el resto de los hijos.
Entonces pensé que debía hablar con quien compartiera mi lengua franca. Así, aunque la rechazara, no me obligaría a tener que estar pensando en absoluciones. ¿Qué mejor que una biblioteca? Allí, me sentí a pasos de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez.
Del resto, hablan los que fueron mis libros, el Director de la Biblioteca, Marcelo Enrique Scalona y el Intendente de la ciudad, Pablo Javkin. Y si algún lector desea decir algo, le será agradecido con sinceridad».