.
Nuestro bovarismo siempre nos da una felicidad ampliada: podemos ser felices en la realidad y también en la representación de la realidad. Para mi generación, La Colección Billiken eran juguetes. Yo era un chico de clase media-media, y a los 15 años (gracias a mi hermano Oscar) ya había leído mucho a Hesse, Cortázar, Borges, Sartre, Tolstoi… y podía pasar algo extraño, como que en el Mundial 78, yo veía los partidos en el Gigante leyendo el teatro de Sartre… (mi hermano me obligaba casi). Argentina-Perú, Argentina-Polonia, atrás del arco de Chupete Quiroga, los vi leyendo «La Suerte está echada», «El engranaje», las ediciones de Losada.
.
El bovarismo es una enfermedad textualmente transmisible (Daniel Pennac). Nuestra vida en los libros: para nosotros los libros son personas, son países, son casas, son viajes, modos de ser feliz o de resistir o consolarse o soñar. «Si los libros fueran casas a mí me gustaría vivir en «Dormir al sol» (Bioy Casares).
Nuestra vida en los libros. A menudo, para nosotros, son más cercanos Arlt, Borges, Pizarnik, Vilariño, Carver o Munro, que tanta gente de apariencia real que nos rodea, incluso jurídica (tienen DNI y pasaporte).
Hay días (no son pocos), que uno prefiere pasarlos con Erdosain o con Miss Dalloway, o con Dahlman, o Lucía Stanton en la biblioteca de Carstairs, Ontario.
Por ejemplo, recién leí el poema Filtraciones de Hugo Gola y mi espíritu quedó apto para recibir todo lo que el mundo me ofrezca esta mañana, como si fueran bendiciones.
M.




+4
<img class="x16dsc37" role="presentation" src="data:;base64, » width=»18″ height=»18″ />
<img class="x16dsc37" role="presentation" src="data:;base64, » width=»18″ height=»18″ />
<img class="x16dsc37" role="presentation" src="data:;base64, » width=»18″ height=»18″ />
Todas las reacciones:
Tú, Carlos Gabriel Sacchetti, Marce Nomalumbré y 49 personas más
