.
Pasolini parecía profanarlo todo, porque en realidad quería que todo fuera sagrado.
Escribe en una hoja con membrete del hotel Savoia, el remedo de una carta sin destinatario que comienza con esta frase: “Soy feliz hace tanto tiempo que no podía decirlo. ¿Y qué es lo que produce esta relación íntima, precisa, de alegría, de ligereza? Nada. O casi. Hay un silencio maravilloso alrededor: la habitación del hotel en la que estoy hace cinco minutos da a un gran monte verde, verde con alguna casa modesta. Llueve. Así es como he venido a parar aquí bajo esta dulce lluvia que roza los tejados del hotelito blanco”.
“Una tormenta azul como la muerte, agua que se desencadena. Es Ostia (donde morirá asesinado), en noviembre. El mar tiene color aguachirle”.
.
«He caído desde siempre, y uno de mis pies
se ha quedado atrapado en el estribo
de modo que mi andar no es una cabalgata
sino un ser arrastrado
con mi cabeza golpeando el polvo y las piedras.
No puedo volver a subirme al caballo
de los Judíos y de los Gentiles
ni caer para siempre en la tierra de Dios».
.
PIER PAOLO PASOLINI
Las cartas
La foto es mía, Iglesia del Corazón de María, en Rosario, tomada desde una ventana del Hospital Privado Rosario.
Me gusta
Comentar
Enviar
Compartir
