Eso que llamamos patria es un poema o una novela de ese hombre, General por un día, abogado, político, escritor, padre y madre de una niña, devoto de la virgen, capaz de usar unas calzas flúo en 1800 y detener a un ejército profesional de cuatro mil gurkas mediante una fuga, la suya. . Y así los detuvo, en Salta y Tucumán con apenas 200 gauchos y un puñado de indios que después olvidamos. La única herencia que dejó a la niña fue su apellido, el más noble de la historia argentina. Y si acaso un nombre no fuera algo real, por las dudas, también le dejó un reloj, y sólo eso: un relojito de faltriquera que aún avisa a la patria las mismas premuras de entonces. –Sí, juro! . . Marcelo. .