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«Cuarta entrada, 9 de marzo 2022. Desde las diez de la noche ya no conviene circular por la calle, hay como un toque de queda implícito. Nadie lo ha declarado, pero ahí está, es la hora en que empieza a crecer el silencio. Alrededor de medianoche ya está mudo el barrio, es la inminencia de los crímenes de la calle Morgue. ¿Hay un gorila que ha escapado del circo y asesina a los desprevenidos? Debe ser un gorila u otra clase de bárbaros Atilas de los arrabales, mayormente de las provincias, petisos orejudos, chupacabras o extranjeros pobres.
A la una, el único ruido es el tambor del container de la basura, la tapa metálica que baja y tiene en su extremo un burlete de goma. Cuando golpea, hace un sonido percusivo. En la vigilia, confundido con los ruidos de los autos y las voces, no se distingue, pero igual sucede aunque no lo escuchemos.
El hambre es hipoacúsica de día. Pero justamente, el silencio de la noche permite darse cuenta que cada vez más gente busca comida en la basura, porque el tambor suena y suena como una batucada disonante, atonal y secreta.
Cuando fue el Covid creíamos que ésa era la causa. Eso, o el silencio universal del miedo a la muerte, pero ahora, en medio de la noche, y después de que el tambor ya sonó diez o veinte veces, me pregunto qué más quedará de comestible en el desperdicio para los que lleguen tarde en la noche o de madrugada. Ya pasó el Covid y el container del hambre, el tambor de los malditos sigue sonando. Un toque de queda, el silencio universal del miedo».
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EL CHINO DE TABLADA
ED. HomoSapiens Ediciones. 2023
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