Una de las primeras actividades sociales del hombre es reunirse a escuchar.
Quizá las primeras palabras fueron: agua, comida, dolor, vamos, ayuda. Y no hay registro de cuándo se dijo por primera vez la palabra felicidad, que estaba implícita cada vez que lograban entenderse, transmitir conocimiento, comprender la generosidad del otro, en las sonrisas que iluminaban esos impactos de la comunicación con los demás. Como ahora, cuando compartimos sentires y sonreímos y gozamos por dentro y por fuera, cuando leemos y nos leen, cuando escribimos y nos escriben, afianzándonos con una cadena que une a gente que siente y comparte, una cadena de energía y buen humor.
Una cadena de la que tenemos que tirar para volver a sentir en grupo.
EDUARDO CARENA
