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CAROLINA MUSA: Diario.-

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Domingo

 

     “Pero no, no son pájaros

      porque los pájaros están a  punto                                        

       de ser bueyes”           F.G.Lorca

Gesto desesperado, terco, sombrío.

No sabría por dónde empezar.

Días como hilos tendidos de gestos.

Insecto en el vino. Escupo.

Pero no puedo escribir un diario. Como no sea de expresiones diurnas, de reflejos, sinsentidos.

Nomás pienso no quedarme así, con el gesto autista perdido/ como una bahía de puentes rotos, su cerebro. El azar? El capitán de ultramar.

Lunes      Si si si sisi. Me corto las uñas de los pies y limpio como si fuera la primera, la última vez en la vida.

 

“oh oh oh oh ese rag shakesperiano,

es tan elegante,

tan inteligente” T.S.E.

Después del teléfono picapedrea el pájaro loco en la nuca en la sien retumba el

eco eco eco.

Martes.          No puedo dormir. Veo su respiración por horas.

Miércoles.           Idea: cada vez que la chica abre la ventana, entra el mar. Un mar hecho del ventilador del súper, bocinas, frenos de colectivos, calefón. A ella le divierte un poco ese artilugio. Piensa vana, insistentemente en su capacidad de extrapolación.

Hombre casi no humano lleno de trastos sobre una mula, como en las ferias medievales, como una toma de Fellini.

Jueves. En las yemas de los dedos siento la electricidad. Ya sé qué es. Toc. Toc. Pase. Si no escribo ese poema se ha de convertir en gritos, bolos fecales, fluidos.

Áptero: sin alas.

Apulso: momento en que un astro parece tocar a otro.

 

Viernes.        Este diario es indigencia pura.

La cuestión crucial en un diario podría ser: la explicación.

Explicarse las cosas a uno mismo suena desde el vamos a mentira, a ficción. ¿Para qué quisiera yo explicarme cómo se movía la vieja hippie en trance al ritmo de la cumbia colombiana? artilugio, falso. Me quedo con el gesto. Lo demás -pienso-, en un diario, no. En un cuento sí. Auto-convencerse. Poner palabras al deseo, a las obsesiones, “nombrar” en este sentido como “fundar”. Hay verbos que no soporto. Hay días en que las palabras se me licuan antes de la boca. La boca como una jaula. No, tampoco. Yo misma como una caja de resonancia: las palabras me bailan adentro, todas juntas, sin sentido. Lo que acabo de soñar. También la cuestión del sentido. Hay sueños que no se olvidan, éste sí. Y sin embargo me pesan los hombros, me baja un kilo de plomo de la nuca. Igual yo no quería hablar de esto.J. Yo quería decir que… como fundar, como nombrar, la paranoia de una generación… tal vez …y tampoco tiene importancia… la cuestión de la subjetividad, el “espesor” de un personaje no esté tanto en la explicación, que no creo que esté ahí sino en lo otro. En el gesto. En un episodio de la infancia. Porque un personaje, uno mismo, es puro tiempo amontonado, De Certau, simbolizaciones enquistadas en el dolor o el placer del cuerpo. Todo lo que capta la atención de uno, remite a otra cosa, que a su vez remite a otra y así. La semiosis ilimitada de Peirce. Sería: la habilidad de un escritor: conectar un gesto, un episodio cualquiera, con otro, igualmente insignificante. Bolaño es Dios.

Sábado.        Florcitas lilas sobre mi paño. Desaparecen los robots como muertos en un carnaval.

Final para la obrita de títeres: TTO 2040 mata los clones de HLT 002 con una lluvia de florcitas lilas, las arañas mueren tendidas en el pasto. TTA 1515 besa a TTO. S-PR1 se toma un trago -amargo-.

Hablábamos del mar, de los ojos rojos de Mariano. Yo miraba /los tuyos /casi /no tan /rojos.

Poema del jueves/41/ La luz

otra vez oblicua sobre tu cara ilumina

también los dedos, el encordado,

la melodía que insiste en el aire /una mosca

se posa tranquilamente detrás de

ese gesto tuyo de concentración/ y se mece tu pierna,

tu espalda repite el gesto autista

incansable, un

tango te asoma por quién sabe, quién ignora qué

poros.

 

 

Poema de este lunes/42/

El escarabajo es estúpido –le digo.

Y el escarabajo intenta por undécima vez

trepar el zócalo.

Vuelve a fallar.

Agita sus tres pares de patas tendido panza arriba.

Nos reímos.

Obstinado –le digo.

Y apuro el salvataje con mi lápiz.

 

 

El espectáculo es triste, el ansia

de morirse /tan/ así.

 

 

CARO