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MARCELO SÁNCHEZ, Tres Poemas, agosto 2006.-

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VENTANA

 

Me asomo y miro la madrugada

en ritual mecánico y aburrido

sabiendo que nada va a ocurrir.

Me angustia todo el tiempo perdido

y el que me resta perder.

Escucho un desagüe cercano,

todo fluye y se pierde

en el mar, en el cosmos…

Debería conocer New York…

o encontrarle sentido a mi existencia

salir de este aséptico silencio

dónde la gente se hace vieja y muere…

Me viene a la mente Dickens

aunque nunca haya leído a Dickens.

Debo huir, permanecer a salvo,

ésta ciudad ya no merece que la quiera

Me inclino a ver pasar las almas

de los primeros muertos

que pedalean en silencio

mientras la noche descubre los huecos

de un paisaje dibujado por el viento

Alguna ropa colgada

que se mece sin vida,

entre tantas sigilosas sombras.

Ya he esperado demasiado tiempo

que una ligera caricia

o una sonrisa suave

me rescaten del abismo…

Antes que la claridad desnude

chapas y baldosas

cierro la ventana.

Y a tu presencia en mi cuarto

comienzo a desafiarla hasta que se extinga.

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MARCELO    SÁNCHEZ

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HAIKUS

Inútil viaje

Sólo nuestra confusión

Un laberinto

Alma inmóvil

Infernal simetría

Goce y muerte

Fuego fantasmal

Símbolo de derrota

Era su memoria

Desear la muerte

Pura encrucijada

Pasión animal

En una lluvia

Pienso otro suicidio

Después olvido

Lento susurro

Agónico dialecto

Casi suspiro

Tonto enigma

Tu más profundo llanto

Ya no lo sufro

Ninguna noche

Asegura oscuridad

Quietud ni dolor

Inocente paz

Luego de la extinción

Nadie pregunta

Falsa disculpa

Destino de humanos

Consumir tiempo

Rastro de nada

Asoman tus lágrimas

Tal vez muy tarde

                                         M. Sánchez

 

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BAZAR

 

Vano esfuerzo.

Lo viejo flota siempre

en el olvido.

Bajo el polvo,

los antiguos objetos

que nadie busca.

En ese lugar

habita lo perdido.

Navego lento.

Tal vez el tiempo

no sea invencible.

Solo la muerte.

Nada regresa,

todo se nos escurre

y después morir.

Ella inmóvil

sin esperar ya nada,

casi existe.

Hubo un mundo

donde tuve un lugar.

Y no es éste.

Rastro de nada,

asoman sus lagrimas.

Tal vez muy tarde

Lo que perdura,

lo decide el azar.

Raro destino.

Inocente paz.

Descienden las persianas

Nadie pregunta

                                              MARCELO   SÁNCHEZ

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este poema fue la tarea de vaciones de invierno de 2006 que consitía en escribir algo sobre el BAZAR de Pte. Roca 221.-