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AHORA
Ahora estoy solo.
No sé si afuera
tras la pared
hay luz o es noche oscura,
pero ya no importa.
Mi sombra se apaga,
y sé que esta vez
no habrá resurrección posible.
En algún tiempo dulce
conocí el amor…
y luego también el sufrimiento…
Aunque en este instante
todo resulte igual de absurdo,
sé que no queda dolor
y tampoco creo que las cosas,
hubieran podido ser distintas.
Recuerdo la ruta, el mar,
y esa sensación de alegría
que me conmovía
de tan ajena.
Luego una cita, un bar,
la lluvia y el desapego.
Solo lamento la ausencia de un Dios
o de alguien
a quien encomendar mi alma,
pero ya no hay tiempo,
me voy en silencio,
sin dar fe, ni dejar huella..
No quedan retos ni culpas
en la conciencia desnuda.
Me dirijo al simple vacío.
Los escollos de la vida
van quedando lejos
y un gran espacio
apacible y neutro
me recibe.
Marcelo Sánchez
23/06/06
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Fue la tarea de monólogo interior de ese año. Se parece a una plegaria, la más apropiada para este momento. La conciencia de la literatura jamás es ubicua
(como se ve en este poema tampoco en el tiempo), ni complaciente ni tranquilizadora de “la conciencia” media, necesitada de atajos o alienaciones. Nuestra escritura es de una clarividencia tan magnífica como dolorosa. Es la diferencia entre lo «lindo» y lo «bello», dice MACEDONIO, lo bello siempre habla de la muerte, lo lindo, no.
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¡¡¡ CHAPÓ SÁNCHEZ… nos estamos viendo…!!!!!