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María Cé. Rivarola.-

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Camino a los cuarenta

 

Malgastar un día de playa por cumplir años y tener que hacer el obligatorio balance, es como perderse un eclipse por ir a dormir temprano para poder madrugar. El poder de madrugar. El des- poder.

La edad de la experiencia avanza como el mar y roba playas. Atención señora cuando vaya a la playa, no olvide poner protector solar a sus hijitos, pero téngalos quietos media hora, sino enchastran todo y se embardunan con la arena. Especial cuidado con las niñas, no las riegue tanto, o se volverán adolescentes y le harán tomar conciencia de que tiene el culo flácido.

¿Cuarenta y ocho empanadas estarán bien? Treinta y siete velitas para treinta y siete grados y treinta y ocho gotas que me caen de la nuca a la espalda. Cada año son más y más invitados, la gente se reproduce como conejos, los conejitos corren por toda la casa, Garbanzo intenta atrapar uno para masticarlo. La música fuerte no los espanta, tampoco a los mosquitos que han adquirido proporciones descomunales, hoy logré agarrar uno con el colapastas.

Las madres y los abuelos también se van clonando, se multiplican a medida de que la gente se divorcia y se vuelve a juntar. Mis hijos hoy me confesaron que en este momento disponen de ocho abuelos, creo que han descartado unos cuantos.

Los cirujanos especialistas en rodillas de madres, también están invitados al banquete. Cruentos, cirujanos cruentos, cruentos, cruentos. El doctor Cobranini trae un Champagne, todavía cree que alguien le va a pagar sus honorarios, pobre salame, como el que puso don Bruno adentro del pan casero. El otro, doctor Mascahielo, trae rolitos para él, y unos nuevos supervendajes, están hechos de células antioxidantes, se cambian sólo quince veces al día y prometen milagros, además están en promo, vienen con una entrada en primera fila para el recital del padre Ignacio.

Mi novio es muy parecido al padre Ignacio, también tiene super- poderes que me enamoraron; me curó muchas cosas, hasta la insolación, pero él no da turnos ni recitales. Yo al principio me mostraba reacia, apostaba a que se trataba de una reacción química, el vaso explotaba de vapor, googlé la receta y nada, será cuestión de creer o reventar… Reventar como sapo en verano sin agua. Es eso, aún no logro comprender por qué los terrenos de mi barrio cotizan tan caros, nadie calcula el costo de la cisterna y la bomba, la bomba que estoy diseñando para poner al lado de mi queja, adentro de la oficina de Aguas.

Y me pongo a escribir, que es gratis, aunque requiere de aire acondicionado y evito pensar cuando llegue la boleta de la EPE , nada es gratis mi hijita, eso no lo digo yo, ya lo dijo mi nona para avisarme que el primero de mis ex maridos iba a pedirme la prueba de amor. Nada es gratis, querida- eso lo dijo el chanta que me dio una mención de honor por mi último relato, quería regalarme la posibilidad de la edición, je je el sueño anhelado-dijo, lo mismo que el otro chanta, que me dio el cero kilómetro por teléfono, nada es gratis…

Nada es gratis, ese lo digo yo, mientras preparo los tickets y arrimo la reposera hasta la puerta, justito abajo del fresno para no fatigarme.

Pasen y vean!!! Solo por hoy!! Desfile de personajes épicos circundando una gran fuente de empanadas!!!

Y mientras, me viene al fin a la cabeza la letra de esa canción que estuve todo el día tarareando, Mirando la luna yo llegaré lejos… Tan lejos como se pueda llegar…              

 

                                                               / Ce