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El ángel que se cayó del cielo y nadie se enteró

Hace unos días viajando con mi padre en su auto hacia el microcentro rosarino escuché por la radio que difundían un tema musical que decía algo así como “ansiedad de tenerte entre mis brazos/ susurrando palabras de amor”. Quizás por sentirme identificado tuve la curiosidad de preguntarle a mi padre de que emisora se trataba. Dicha emisora era la “199.9, FM PASADO EL CUARTO DE HORA”.

Luego de escucharla un buen rato me dí cuenta que la selección musical dependía del pedido de los oyentes que se comunicaban vía teléfono fijo, carta, fax o telégrafo. Ustedes a lo mejor se preguntarán,  ¿por qué una persona joven como quién escribe  se sintió identificado por ese legendario tema musical?, la respuesta es que me toca vivir la circunstancia nefasta de sufrir la patología psicológica denominada “Trastorno de Ansiedad” por un percance sentimental sufrido hace un tiempo que todavía no puedo superar y que según la profesional de la sabiola que tiene como virtud dispensarme su frondosa paciencia es el gran mal del siglo reinante.

Como cada vez que se me abren interrogantes sobre algún claroscuro de la vida, recurro a mi biblioteca y también al buscador en internet, en esta ocasión primeramente necesitaba saber el nombre del autor de la letra “Ansiedad” y finalmente supe que era un venezolano conocido con el pseudónimo “Chelique”, su nombre es José Enrique Sarabia Rodríguez, pero lo que me llamó la atención fue que compuso dicho tema en el año 1958, dato que me hace creer que los problemas con la ansiedad ya existían en el siglo pasado y para peor, empezar a sospechar que mi psicóloga o no sabe nada o es una mentirosa.

Para seguir buscando rastros de la ansiedad en el pasado recurrí esta vez a la biblioteca, más precisamente en el sector “Antigüedades”. Allí encontré  un ejemplar que no recuerdo haber comprado,( quizás permaneció allí, impoluto, desde aquella época en donde se creía todavía en los Reyes Magos), seguramente mis padres alguna vez me lo habrán regalado pero nunca me enteré porque el sector de antigüedades no era visitado por mí ni siquiera para limpiarlos. El ejemplar en cuestión era una especie de tesis filosófica o profética,  había sido publicado en el siglo XV y escrita por un erudito vasco de nombre “Miguel Cabeza de Tortuga” y se titulaba “Los vientos soplan rápidos”. Este autor aseguraba,  por supuestas pruebas empíricas realizadas, de que entre los siglos veinte y veintiuno la humanidad iba a experimentar severos inconvenientes en la faz psicológica producto de una ansiedad inmanejable que sería provocada por la aceleración en la rotación del planeta, a su vez dicha aceleración tendría sus motivos en el natural reacomodamiento de las placas tectónicas que al producir fuertes temblores de suelo serían el verdadero origen de los trastornos anteriormente citados y de la cual me encuentra entre una de sus víctimas.

No conforme con esto decidí ahondar en la investigación y como me gustan los desafíos fui a indagar en los orígenes de los orígenes de la historia de la humanidad. En el sector denominado “religioso” de mi biblioteca yacían las Antiguas Escrituras, El Nuevo Testamento y un libro de autor anónimo que un amigo una vez me prestó y no lo leí, por eso no se lo devolví y él tampoco jamás me lo reclamó. Leyéndolo al fin me vengo a enterar de que después de que Dios expulsó del cielo al ángel Luzbel por su vanidad había echado a otro ángel llamado “Ansiolito” por arrebatado y querer apurar los ritmos del cielo.

Me pregunto, ¿por qué en la Biblia se obvió el dato sobre la historia de Ansiolito?, ¿Quizás era un ángel con poca prensa?, ¿o puede ser que por el hecho de haber sido el segundo ángel expulsado ya no fue novedoso como el primer caso, por lo tanto, los cronistas del cielo no le concedieron relevancia, yo no sé?. Lo que sí sé es que por culpa de este tapado demonio hoy tanto yo como mucha gente sufrimos del flagelo, (que solo se alivia con pastillas), denominado “Trastorno de Ansiedad”.

CARLOS FRANZONI