.
–
–
-¿Te gustó?
-Estuvo bueno.
-Pero te gustó o no?
-Si te digo que estuvo bueno quiere decir que me gustó, ¿no?
-Bueno, no necesariamente, que te haya gustado es algo personal, subjetivo, en cambio si me decis que «estuvo bueno» te estas corriendo del lugar y dando una apreciación objetiva, si se quiere, ajena, como algo que le pasó a otra persona, no a vos.
-Por favor, no empieces a complicármela. Estuvo bueno y punto. ¿No le des más vueltas, sí?
-No le doy vueltas. Está claro que no te gustó.
-Lo que no me gusta es que hagas siempre la misma estupidez de arruinarlo todo con tus preguntas: que si me gustó, que si estuve bien, que esto, que lo otro.
-Si te pregunto es porque quiero saber, porque me interesa.
-Para qué necesitás tanta información? ¿No podés conformarte con la que te doy?
-Es que yo quiero saberlo todo sobre vos.
-Si supieras..
-Si supiera qué?
-Nada…
-No, cómo nada, decime.
-Para qué querés saber?
-Para saber.
-Y si algo de lo que te hago saber no te gusta?
-Nada de lo que me sirva para conocerte mejor puede no gustarme.
-Hace mucho que no escuchaba una pelotudez tan grande dicha con tanta convicción.
-No lo decís en serio.
-Lo digo muy en serio. Hay cosas que no hace falta saber. Es más, hay cosas que es mejor no saberlas.
-¿Cosas como qué?
-Justamente, lo que no corresponde es decirlas.
-Yo estoy con vos, con tus cosas buenas y tus cosas malas, podés contarme lo que sea.
-No pienso lo mismo. Yo creo que las personas son prismas que muestran solamente algunas caras. Toda nuestra vida social podria resumirse como la mera administración de qué caras mostramos a cada quién.
-Bueno, yo quiero conocer todas tus caras.
-¿Para qué? Ya vas a ver que no.
-¿No? Probame, vos vas a ver que puedo manejarlo.
-Como quieras, entonces.
-¿En serio? Te puedo preguntar lo que quiera?
-Sí, dale, no te aguanto más.
-¿Cualquier cosa?
-Lo que sea.
-… Te gustó?
-No.
NICO FOPPIANI