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Pero tengo razón
Domingo, 14:35 hs. suena el tono del buzón de mensajes en el celular. El rímel selló las pestañas superiores e inferiores del ojo izquierdo. El ojo derecho alcanza a leer:
– Estoy a dos cuadras.
El primer gran esfuerzo consiste en despertar, pero para eso hay tiempo. Lo inmediato es levantarse de la cama. Diez minutos más tarde, sale a la calle.
– ¿Hay vida detrás de los anteojos?
– No. Necesito grasas. Hamburguesa, papas fritas, litros de gaseosa. ¿Me acompañas?
– Obvio. Por eso no tomo alcohol. Soy flojito para las resacas.
– Sos flojito y punto. ¿Estuviste con tu chico anoche?
– No, estamos medio peleados.
– Me agotan las peleas y más las suyas. Se pelean para reconciliarse. Te diste cuenta?
– Vamos y venimos.
– Sufren cuando están, cuando no están… Enfermos, bah.
– Un par de putitos, ¿que querés? … ¿Qué vas a pedir?
– Un combo cuatro bien grande. ¿Vos comiste?
– Sí
– Hola, están atendidos?
– No. Hola. Quiero un combo cuatro grande, la gaseosa fanta sin hielo.
– Lo comés aca?
– Si.
– Son treinta y un pesos… Tenés un peso?
– Si, esperame un segundo.
– Gracias por el cambio. Aguarden a la derecha su pedido.
– Ok, gracias.
– En el 95’ el menú Rosario estaba a $ 2,90, te acordas? Tenía para tres y les pregunté si juntando llegábamos a un menú más. Siempre pienso que si no las hubiera conocido en ese momento ustedes no serían mis amigas.
– Fuimos a la Escuela de Música sólo para conocerte.
– Y los novios de ustedes pasan… y yo sigo acá… decime, ¿quién la tiene más clara?
– Vos, querido. Pero nosotras también te conocimos noviecitos…
– A tus siete. Remera celeste.
– ¿Quién es?
– No se, pero qué lindo.
– Si me doy vuelta ahora queda muy obvio.
– Voy buscando sorbete y servilleta y te ayudo con la bandeja.
– ¿Lo viste al de celeste?
– Si, nene. Te dé bola a vos o a mí da igual, vamos presos.
– La juventud me puede.
– La novedad.
– Pero por un tiempo, nada más.
– Hasta que se le va el olor a nuevo.
– Desde el momento en que una persona esta dentro de otra, comienza la cuenta regresiva.
– ¿La cuenta regresiva?
– La cuenta regresiva hacia el fin.
– Entonces el sexo arruina todo. Eso estás diciendo?
– Claro…
– Cuando se me pase la resaca recordame que te golpee.
– Pero tengo razón…
– Los domingos sos más puto, definitivamente.
BELÉN