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FRANCISCO ROLDÁN

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La Casa de los Bostezos

II “El alero de los almuerzos”

Afuera: pero sólo al capturar los olores de tu casa, curiosos, tus seis patos de fuego…

Flotando, sobre las almenas blancas del fondo, en cuadrillé, los manteles, por donde una finísima raya de luz alimentaba los pequeños incendios de otro mediodía de franjas.

Blancas sobre blancos espacios, sobre estambres lilas

A vos, te pertenecía el alero: el “alerito”, como solíamos llamarle; porque creímos haber visto allí, algún estilo más o menos querido de una sincronía inquieta, latente, casi natural

cuáles?

el sonido de las torrajas contra los caños diurnos;
el sonido, o el valor que cada uno de nosotros atribuye a los espacios esféricos que disputan la inversión de cada palmo de la voz.

Tu lugar, como cayado por el que los dardos de Vasavadatta sienten la oquedad de unos modos todavía lejanos

tus movimientos
tu gimnasia

tu espesor constante y la alegría que dispone los cubiertos
sobre la mesa contigua:

la luz, los efímeros emporios, la felicidad

y… si algún día no me vieses mas volviendo de la chacra, con lo niños, los plantines y los guantes para el frío de la mañana… y en mi lugar se agitara sólo una aventada hilera de álamos:

y si el ritmo del almuerzo, de repente, cesara a sus alucinantes multiplicaciones…?

Blancas sobre blancos espacios, sobre toallas más lilas aún…

Se aproxima una tormenta. El olor de las avecillas entre las hijas de las nocheras, nos advierte, que estas gotas son apenas una tímida frecuencia sobre los tallos más fuertes…

algo se prepara en mi para recibir al viento

algo, que tal vez explicará que la razón de esta probada somnoliencia es tu perfecta cercanía, tu rarísima voz de “madre” incauta

…aún no lo sé.

La alegría deja que estas pálidas figuras se alimenten en un suave resplandor de maderas calientes.

no oigo patos en el delta: sin embargo, durante algunos momentos, vuelan frente a la fatiga y la imposibilidad de haber quemado ya sus más limpidos movimientos…

y se posan junto a vos, que estás hablándole a tu niño indeciso:

Está inseguro, Luis, o es aparente lentitud para atrapar mis endiablados chocolates?

dejá que al menos su pequeño y fascinado nombre se aproxime hasta estas manos plenas de ritmos

(Sarmiento, San Antonio,
Guaminí…)

pero en el cuarto, un resplandor fuera de tono nos hace creer que la hora de las “apariciones” no ha quedado aún a merced de la mentira

las azaleas de las falsas solemnidades, los estertores, los sagrados desperdicios…

y… algo más?

El aroma de la lluvia nos dispersa hacia una charla en la que los pronombres crecen bajo la atrevida ola de las sustituciones…

En el fondo de la casa, cerca del parquecito que da contra el amarradero de lanchas, oigo cinco (seis?) golpes de palma.

Me alarmo, y pienso en ustedes:

pienso en el fuego; y en como habrán de arder nuestras pequeñas naciones, a través de las raíces… y del agua.

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Paraná de las Palmas, Julio 3 de 1994. 15:30 hs.

Juan Francisco Roldán,
nació en Santa Fe en 1966