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EL SUEÑO (il sole anche di notte)

Sole anche di notte

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EL SUEÑO  (il sole anche di notte)
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Me pasa por dormirme con una peli de los Taviani: el Padre Sergio, de Tolstoi, en campos de Nápoli, donde están enterrados mis bisabuelos, mis tíos; donde la madre (mamá) le da un último deseo al hijo: que el sol también salga de noche. Y eso sólo pasa en un sueño, o en otra vida, o siendo un santo o estando muerto. Y yo te decía que no, que ya estaba harto de la quietud, de las visiones extáticas, de los premios celestes, de la espera larga o inútil. Que yo prefería algo que tuviera los cinco sentidos, te dije… Pensé en tus pechos, en tus nalgas, blanquísimas, como esa luz que hay en el sur de Italia. En tu pubis adolescente, diablito rubio y ensortijado, suave, apretado, rico. Cuando el padre Sergio cae o sube a la entrepierna de Charlotte Gainsbourg me dio muchas ganas, Layza, pero no te lo dije. Te dije, ¡quiero comer pasto! ¡Cómo son los sueños! Ja. Y vos te reías. Me gustaría comer pasto… Ramilletes, puñados verdes, Layza, frescos, llenos de clorofila, de tréboles. Hasta quisiera desbrozar ortigas con los dientes. Y te reías. Estabas tan linda con ese pantalón de jean. A Flaubert le dolía la belleza: le dolía que Berta Bovary no fuera hermosa como su madre, ¿te acordás? Y yo me acordé en ese instante. Cualquier cosa antes que la quietud, te decía, cualquier cosa antes que la espera larga o inútil. Viste cómo son los encierros. Charlas de compromiso, vecinos molestos… Acá, al lado, por ejemplo, Luisito sabe tocar el bandoneón, pero solamente dos piezas, un vals de Canaro y un pedazo de «Soledad». Soledad, el tango, de Gardel. ¡Te extraño, te dije, te extraño tanto!, y por eso soñé con vos anoche. Layza, te decía, ¿te acordás?, Liza, en inglés, porque quedaba mejor en la marquesina. Te quiero, nena… y no es reproche, pero antes venías todos los días. Al principio, venías todas las noches. Después, nada más los domingos, y ahora, solamente cumpleaños, feriados, huelgas. No te enojés, pero en tal caso, si venís el domingo, traéme alguna partitura de la casa “Lyra”. Para Luisito, fijáte si hay algo de Piazzolla. El dos por cuatro me está matando.. Y no te olvidés los crisantemos. Amarillos. Ya es la época. De Jujuy los traen, ¿sabías? Y los jazmines. No te olvidés los jazmines. Traéme un puñado gordo, fragante y dulce. Bien dulces, que ya no tengo diabetes. Pero eso sí, tenés que atarlos. Atalos bien fuerte, con alambre, por que la viuda del 87 se los roba. El guardia del panteón no está nunca, y vos sabés… Yo tampoco.
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Marce