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Bengalas

Montemarano 4

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BENGALAS

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A veces no estoy seguro
de qué es lo que me apena.
Una sensación de que ya estuve
aquí o muy cerca
y de que he sufrido en este lugar,
hace tiempo, y de que ahora estoy otra vez,
en el sitio
aspirando el mismo aire de entonces.
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Unos días aciagos
que sólo puedo iluminarme
con bengalas.
Me tiro a mí mismo unos cohetes pequeños
entre las piernas, fuegos artificiales
para darme ánimo.
Una estrellita,
rompeportón, buscapié
y me paso el rato
con ese pequeño milagro
de asombro y expectación.
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Sube a la noche oscura
el dibujo de una libélula.
Lí – bé – lú – lá…
Liz – ve – luz – allá
decía mi abuelo Benito
que trajo la pirotecnia de Nápoles.
Descalzos en la arena
llenábamos las olas
y la espuma
de peces dibujados
con volutas ambarinas
en el aire de la noche.

Al final de sus días
él miraba sin ver
y repetía emocionado y feliz
¡peces voladores
peces voladores…!
y antes que la llama
se fundiera en la espuma
aprendí a reconocer
el contorno irisado y fugaz
del milagro
de vivir.
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—————Marce.
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de mi libro MAPA, Ed Alción.
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Las fotos son del pueblo napolitano de mi abuelo, MONTEMARANO (3.000 hab, región Campagnia). Son dos fotos de 1950, de la esquina principal. En la que está la niña caminando, el fondo es el del bar clásico del pueblo, parada de colectivos interurbanos, pequeña plaza. En la otra vista, desde la misma esquina, la calle principal y al fondo, arriba, un palacio italiano del siglo XIV, propiedad de mi tío Aníbal Scalona, expropiado hace unos años por el gobierno de Italia. El papá de mi tío Aníbal, primo hermano de mi viejo, se llamaba «ROSARIO SCALONA», en homenaje a nuestra ciudad y curiosamente llegó a Rosario en 1924, el año del nacimiento de papá. Mi abuelo Benito (introductor de los fuegos artificiales en la Argentina, 1902), iluminador del cielo, curiosamente, murió ciego, paradoja borgeana.