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Las Tres Marías

nereida

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LAS TRES MARÍAS

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Tres de la mañana dijeron.
A las tres, pero en el campo.
Weather Channel, canal 61
tres en punto.
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La medianoche del poeta
el umbral donde alivia
la obsesión se aplaza
la urgencia, el propósito.
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El cielo a esa hora es un neón
de Avenida Pellegrini
la luna como un sol
amaga el alba en las cuatro puntas.
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En la ciudad no se vería, dijeron.
Por el smog, los edificios,
el Comando Radioeléctrico,
la luz mala y la gente ídem.
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Las estrellas se asustan de nada,
como si estuvieran flotando, colgadas
de una aguja o un hilo de tanza.
Plutón estornuda
y salen perseguidas, asustadizas,
se atolondran en una vía láctea quesíqueno:
¡Qué pensará el sol de mí! -dice Casiopea.
¡Esto no me pasó nunca! -dice Orión.
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Lo más parecido a un deseo emparedado
una colcha infantil, cabellos de ángel,
las Tres Marías, asteroides, cometas
y hasta una luna de juguete.
La misma que fuimos a ver en el campo,
por Acebal, Uranga, Pavón,
tres en punto, el telescopio
una fe marciana.
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Podía ser una excusa, un error o la esperanza
lo último que se pierde.
Lo que dura la vida del cielo al piso,
la estrella fugaz, dos besos robados
muerto al nacer el meteorito enamorado del sol.
Las estrellas son la versión mineral de las quimeras:
hadas, diosas, flechas, náyades, ninfas,
pero tan coquetas, que sólo reflejan el deseo fugitivo.
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¿Cómo será la cópula de Orión y Casiopea
separadas por millones de años luz?
Será un sueño encarnarse en el granizo
y el rayo a diez mil metros de altura
frotarse a través de las nubes celestinas,
entonces ella dijo: juguemos a otra cosa…
– ¿A qué… ?
– A ver llover…
.
Viendo llover se aprenden formas puras
el choque de la materia líquido y salvaje.
Dios es fana de Kandinsky, de Klee
de la cabalgata de las nubes rizadas,
envolventes, eléctricas,
la madre de Apolo, la amante de Dionisos:
¡Hay que ver las cosas que hacían
Las Tres Marías en el firmamento!
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Tres de la mañana, la lluvia
del Weather Channel
se verá esta noche, pero
no en Rosario,
por el smog, los edificios, la luz mala
y la gente ídem. Preparo el auto,
lleno el tanque, las bebidas, el mapa,
el telescopio, las linternas. Tres en punto,
noche cerrada en el campo.
Dos cuerpos en el surco del trigal infantil.
¿O será su pelo?
Las Tres Marías espían muertas de envidia
y un espantapájaros de madera
delira por encarnarse en una época
donde la felicidad comienza, siempre
al fallar los pronósticos.
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Marce
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18-03-2015