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. Todavía quedan algunos trastos inútiles en la casa de los padres muertos. Cualquier papel, foto, hasta una percha
de 1960, del Hotel Savoy
puede ser una amenaza a los hijos.
Como un reclamo
de lo que no quiere perderse.
Como el miedo, absurdo
de creer que ya no seremos queridos
de esa forma,
cuando aparecen nuevos recuerdos:
de pequeños olvidos se hace el olvido.
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La ternura también nos acecha
sólo hay que estarse atentos y dejarse.
Dejarse abrazar, abrir
ese sobre manila desleído de 1955
del que sale la carta de amor invencible,
donde tu padre era una especie de Juan Carlos
de Boquitas Pintadas y tu madre,
será siempre, Zully Moreno.
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Detrás de lo perdido salen las fotos nuevas
como ésta, de Martina, bautizada
por su primer libro de cuentos,
sus muñecos, su sonrisa que inaugura
todas las mañanas del mundo.
De pequeños recuerdos, otro amor.
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La ternura también nos acecha
hay que inspirar hondo, cerrar los ojos,
largar el aliento por la boca y dejarse amar,
sencillamente, de pequeños olvidos se hace el olvido
de pequeños recuerdos, otra memoria
y aunque cierre por última vez la puerta
de aquella casa que ya no existe, nada
podrá vencer esa ternura. Nada.
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————————-Marce
30-04-2015
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1° de Mayo
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Mamá me mandó hasta la vía, un pasillo de ranchos, levantados a la vera del ferrocarril abandonado, entre Ayacucho y Colón, enfrente de …