. El día del amigo, Fernando Pessoa se juntaba con sus 4 heterónimos favoritos en un bar con happy hour de aguardiente, en Lisboa. Todos los años, ese día, Ricardo Reis terminaba yéndose a las manos con Alberto Caeiro por cuestiones de métrica y rima. Alvaro de Campos escribía otra carta a Ofelia, aunque no sería la última, y Bernardo Soares se quejaba amargamente al mozo del Martinho de Arcada, porque la bebida no era marca «Águia Real». Pessoa ya sufría sus cólicos hepáticos mortales, por la acritud que le generaban las mesas vecinas: nunca pudo comprender lo que hacía esa otra gente (mayoría en el mundo) que vive afuera, a los gritos, en multitudes ajenas, aturdidas, cuando todos los amigos, los 5 mejores, al menos, están dentro de uno y les gusta estar solos. Solos con uno. Uno solo.
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17 julio 2015……………………………….Marce
LA HORA SEPIA
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Siempre hay que volver
al aprendizaje de la decepción:
dejar de pedir disculpas por el clima
y no creer que el sol
o la lluvia conspiran
o trabajan …