© 2019 admin. All rights reserved.

El Chino detrás de un vidrio esmerilado

.

EL #CHINO DETRÁS DE UN VIDRIO ESMERILADO.

.
.
Estoy en la cola del superchino con dos latas de Brahma de medio litro y el libro de Saer en la parte que Tomatis le dice a Adelina que vaya abandonando el soneto, o mejor, que tenga más sexo, más cantidad y calidad de sexo, porque eso mejorará su poesía.
Mientras, el Chino trabaja en la vereda, bajo un sol de mediodía de enero de 40 grados, el va y viene con cajones vacíos y llenos, pero no transpira. Lo vi ir y venir toda la mañana hasta Saavedra, al superchino del Club Ciclón con el que tienen alguna alianza comercial, depósito o abasto.
Me ve adentro y sonríe, me alza la mano. Aprendió a hacer la V de la victoria en onda amor y paz, como saludo, pero como junta un poco los dedos le sale parecida a la V del Señor Spock de Star Trek. Inevitable no hacer algún parentesco entre Spock y el Chino. Igual yo lo veo difuso, fragmentado, como detrás de un vidrio sucio, y por el entresijo de luz que queda en la intermitencia entre un parroquiano que abre y cierra las varillas transparentes pero esmeriladas de la cortina plástica.
El resto lo imagino: las hortensias azules que Wu cuida y pone en los floreros para los Ocho Inmortales que cruzaron el mar (su favorito es Gu Yuan), el rostro de la diosa Kuan Yin (hortensia lavanda), la muchacha del libro de Saer, y la que vi que lo iba leyendo en el 139 rojo y se bajó en Alem, y la espuma de la cerveza que corre por mi garganta una noche donde había conmigo otra muchacha, negra o renegrida, aunque recién ahora advierto que tenía los ojos rasgados y hablaba en un murmullo, en una lengua extraña en la que pedía coger mucho y hacer cosas nuevas con nuestros cuerpos para mejorar la escritura del soneto.
.
………Marce….