Entonces Xia le dijo a Esteban, si al final de «El guardián en el centeno» tampoco querías que muriera Holden, o que Phoebe actuara de esa manera, podemos ser novios. Pero solo así. Y sonrió, terminó de pelar su clementina (le fascinaban las bergamotas dulces y enormes que no había en China), y con ese perfume cítrico y ecológico, lo beso en la boca y luego le fregó sus cachetes en los suyos para impregnarlo de la fragancia de la mandarina, que a él no le gustaba demasiado, pero le encantaba cuando ella se lo hacía.
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(EL #CHINO DE TABLADA, (fragmento enamorado).
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MARCE.
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