Hay una frase de Alma Mahler que funciona como chapa suelta en tu cabeza. No es la única, pero ésa siempre es difícil. Un fragmento de una carta donde dice que Mahler lloraba mucho cuando componía.
Esta madrugada, una chapa suelta en la terraza estuvo toda la noche diciendo cosas. Era tarde para salir a sujetarla. Suena a las excusas que le dirías al psicoanalista. Como a las tres, el ruido ya era como la tos de un niño en la madrugada, como la tos de Katherine Mansfield y la de su vecino en el hospital.
La escena remite a la abnegación de los médicos y enfermeros que trabajan con las toses mortales del Covid, recordás el poema de Hugo Mujica que dice que hay hombres que saben hacer hombres, y otros, que sólo saben hacer la corteza de madera del ataúd de los niños.
A la cinco, la chapa suelta en la noche sigue allí. No podés apagar el celular porque hay varios conocidos con emergencias. Sin embargo, las alertas de madrugada del teléfono son siempre insustanciales, llamadas de fraude, como las del médico rural de Kafka, ofertas, spams, tevés encendidas sin volúmen, «X empezó a transmitir en vivo» y «N reaccionó a tu foto de la casita del árbol de enero».
A las seis el chapón es un despertador: un gallo canta, pero la chapa suelta solo alarma. Es otoño, en un momento, cuando haya luz, subirás a la terraza a sujetarla. Sin embargo, después del desayuno, irás encontrando un ritmo para demorarte, la cadencia de fricciones del hierro raspando la losa, el fuego forjando el café y la luz forjando las hojas. Otros ruidos. La furia. Los mendigos, las ambulancias. Sístole y diástole de la pandemia, el tedio de la entropía esperando la carga y la descarga. Ahora sí, ahora no… 100 % de batería. Ojo, le quedan 35 datos móviles.
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Hay otra carta de Alma Mahler. Una donde Gustav dice:
«Si el compositor pudiera escribir lo que quiere decir, siente o piensa, lo escribiría con palabras en lugar de componer una melodía… pero como son cosas o modos que no se pueden expresar con palabras, hacemos música».
Bueno, no sos Mahler, ni Alma, y tenés una chapa suelta en la terraza. Llorar puede ser parte del proceso de componer, quizá sea lo único que puedas hacer, no es poco, tal vez sea lo único que sepas hacer hasta que no compongas la chapa suelta en la terraza.
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¿Hola…? Sí, sí, soy yo… no, no, el chino es un personaje. No, no, no estoy saliendo con su hija. No, no puedo presentártela. No. Es un personaje. Vive en China, en Wuhan, donde apareció el virus. Ah bueno, sí, sí, dale like. Gracias.
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CANCELACIÓN
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Primero suspendieron el espacio
y nos dejaron el tiempo.
De las tres dimensiones
quedaron dos: un no lugar.
Lo primero fue lo real
el lugar y su percepción
el enemigo era …